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Los animales como sujetos de derecho

Publicado por Hilda

Lo que resultaba impensado, ocurrió, al fin en un fallo inédito en la justicia argentina y también mundial, un animal fue considerado digno de ser protegido por las leyes no como objeto sino como sujeto titular de facultades legales.

Es un avance enorme, desde los tiempos en que algunos seres humanos eran excluidos de la condición de sujetos (los esclavos) hasta hoy, donde una gorila fue reputada como sujeto de derecho, o sea persona no humana, y aún debería seguir avanzándose más, especialmente para proteger a aquellos animales sometidos a prácticas de sometimiento, carga, matanza y experimentación.

Los animales como sujetos de derecho

Sin embargo, aunque este reconocimiento jurídico es novedoso, ya Pitágoras fue un gran defensor de la consideración de los animales como seres tan dotados de alma como el propio ser humano. Muchos pensadores modernos sostuvieron ideas similares, como el inglés Jeremy Bentham (1748 -1832) o el estadounidense Tom Regan, nacido en 1938. Los animales son objeto de protección legal en la actualidad en muchos países del mundo, pero solo como seres inferiores o cosas especiales dotadas de vida; pero la concesión de un habeas corpus a una orangutana de nombre Sandra de 29 años de edad, reconocida por ende como persona jurídica, residente en el zoológico porteño, realmente es digno de aplauso y emulación, destacando así la humanización del Derecho por parte de la Sala II de la Cámara de Casación Penal. También merecen elogio quienes defendieron a la orangutana en su nombre, pedido efectuado por Afada, Asociación de funcionarios y abogados por los derechos de los animales, quienes debieron soportar la denegación del pedido en primera instancia y en apelación.

Es un lindo mensaje de fin de año. Ojala la Corte Suprema no dé marcha atrás en esta reivindicación tan merecida y sigamos avanzando por un mundo mejor y más justo, y esto se materialice en una ley escrita, que despeje toda duda sobre los derechos que les corresponden a quienes no saben hablar en nuestro lenguaje, pero que sufren, sienten, desean, quieren y hasta muchas veces nos dan ejemplos de amor y solidaridad que nos asombran por superar ampliamente de lo que nosotros, los humanos, somos capaces.

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