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Derecho a la salud

Publicado por Hilda

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, elaborado en 1966 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su artículo 12 reconoce que todas las personas tienen el derecho a disfrutar de su salud física y mental, en el más alto nivel de sus posibilidades. Para ello los estados tomarán medidas para evitar la mortinatalidad (nacimientos sin vida) la mortalidad infantil (muerte de niños) y tratar que los menores se desarrollen en forma sana. Deben mejorar la higiene del trabajo y medioambiental, realizar prevención de enfermedades, epidémicas, endémicas y otras, y si se contraen, proveer un adecuado tratamiento, asegurando a todos asistencia médica. Para ello el Estado debe contemplar la igualdad de oportunidades en el acceso a la prevención y tratamiento de las enfermedades destinando parte de su presupuesto a la salud pública, a hospitales y comedores comunitarios. Si los ricos y los empleados gozan de algún sistema de salud de tipo privado, los indigentes deben poder concurrir a establecimientos públicos donde reciban asistencia adecuada.

Derecho a la salud

El Derecho a la Salud es un Derecho de Segunda Generación surgido en el siglo XX, como fruto de las ideas del constitucionalismo Social.

La Organización Mundial de la salud, define a la salud, no como la ausencia de enfermedad, sino como un estado de plenitud, donde el ser humano se halla en un estado de bienestar, físico psíquico y social completo. Poseyendo salud las personas pueden desarrollar plenamente sus capacidades y vivir una vida digna, pero para ello se necesita contar con las necesidades básicas satisfechas. Una alimentación de calidad, educación sobre el cuidado del cuerpo y de la mente, una vivienda que proteja de las inclemencias del tiempo, un ambiente no contaminado, previenen de riesgos en la salud; y además deben existir servicios de salud si la enfermedad ya se contrajo. Estas son normas básicas para preservar un bien tan preciado, que puede poner en riesgo la vida misma.

La falta de salud es una consecuencia inevitable de la pobreza, que va de la mano con el desempleo y el sub-empleo, que no solo aniquilan la materia sino el espíritu del hombre, degradándolo. No significa que solo se enferman los pobres, sino que al estar mal alimentados, y desprovistos de elementales medios de subsistencia son más vulnerables. Los ricos si se enferman, pueden pagar una atención médica adecuada.

Los países subdesarrollados y en vías de desarrollo son los que más sufren la falta de este derecho proclamado por todos pero disfrutado por unos pocos. Invertir en salud no es gastar el dinero del Estado, es asegurar un presente y un futuro dichoso, con equidad, y con menos gastos a posteriori.

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