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Débito conyugal

Publicado por Hilda

De origen bíblico, cuya falta es establecida como pecado por el Derecho Canónico cuando no existan causas graves que impidan su prestación, el débito conyugal es una obligación recíproca de prestarse a las relaciones sexuales dentro del matrimonio, como extensión del deber de cohabitación, y para servir al fin primordial del matrimonio que es la procreación.

Débito conyugal

En el ámbito jurídico, no hay legislación específica sobre el tema, pero la falta de cumplimiento del débito conyugal, si bien es difícilmente exigible coactivamente, ya que es más una cuestión de querer que de imposición, lo cual evidentemente no sería saludable ni para el sujeto obligado ni para el pretendiente al derecho, es causal de injurias graves, que puede ser invocado como causal de divorcio.

Por supuesto no se trata de un derecho que pueda exigirse en forma abusiva, ni más allá de las prácticas sexuales consideradas normales o naturales, ni imponérselas al cónyuge que no puede brindarlas por motivos de salud suya o del hijo en gestación.

Imponer prácticas sexuales a la pareja que la degraden física o psicológicamente o afecten su salud, por ejemplo si el cónyuge padece una enfermedad de transmisión sexual, o la negativa se basa en estar quien se niega enfermo o convaleciente, son también causales de injurias graves. Tampoco puede exigirse a la esposa que se someta a una inseminación artificial, o que utilice técnicas de anticoncepción.

La Doctora Kemelmajer de Carlucci, jueza de la Corte de Mendoza, se pronunció diciendo que aún antes del divorcio, pero mediando separación de hecho, no puede imputarse al cónyuge que se niegue al débito conyugal, la causal de injurias graves para peticionar el divorcio por su culpa.

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